CARTEL DE ROMERÍA Y CULTOS 2026.

En la noche del sábado 4 de julio, María Moyano Rubio presentó el cartel que anuncia la Romería y Cultos en honor a Nuestra Señora del Monte del año 2026, obra de la artista de Guadalcanal.

Desde estas líneas, la Hermandad quiere felicitar a María Moyano por plasmar el sentimiento y la devoción del pueblo de Cazalla hacia la Virgen del Monte.

En dicho acto, María expuso ante el público asistente la inspiración que le ha llevado a la creación de esta obra pictórica, texto que a continuación reproducimos.

«Mi pueblo vecino, nos une; la sierra, el aire, la vida pausada, la cercanía, lo auténtico, el refugio, lo íntimo, la sencillez, la humildad, la pureza, la verdad, la tradición, el sentimiento, la fe… y aquí, comienza los cimientos de mi inspiración.

En ocasiones, la inspiración no llega cuando pretendemos. A veces, incluso es algo mecánico, figurado y somero. No es el caso de esta obra, ya que, más allá de su técnica, sus colores, pinceladas y su acabado está llena de profundidad. Y aquí es donde quiero hacer hincapié, porque así llegó a mi mente, desde lo más profundo a través de un sueño.

¿Por qué hay algo más profundo que un sueño?

Los sueños poseen una profundidad difícil de medir porque no pertenecen únicamente a la razón, sino también a la emoción del ser. A veces, un sueño se desvanece apenas despertamos, otras, en cambio permanece con una fuerza inesperada, como si hubiera dejado una huella o una sensación extraña en nuestro interior.

Es esa profundidad la que ha inspirado durante siglos a escritores, pensadores, compositores, músicos y pintores: la sensación de haber tocado íntimos donde las palabras no siempre alcanzan, pero el arte posee esa manera tan suya de llegar a lo más profundo y emocionar».

“Se abrió la puerta de la Ermita, con esa calma que transmite este lugar un día común, como si el propio silencio la empujara, crucé el umbral y me envolvió una paz serena. En el interior una luz acogedora y celestial me invitaba de una manera amable a contemplar lo que mis ojos, mi mente y mi cuerpo estaban a punto de vivir.

Allí estaba ella. La Virgen del Monte envuelta en una luz que abrazaba. A sus pies una mujer mayor de rodillas, parecía depositar en ella el peso de toda una vida o, quizás, de consuelo o esperanza. ¡Quién sabe! O mejor dicho; ¡Que sabrá nadie! Porque así es la fe, un diálogo íntimo que cada persona vive de una manera única.

No seré yo la más indicada para describir el significado de la fe, lo que si estoy segura que es el comienzo y sentido de todo lo demás; donde se recoge y se anida la verdad de toda festividad religiosa, acontecimiento o celebración y es lo que he pretendido representa con la obra.

Lo que vino ya después fue “entre comillas” mucho más sencillo. Ya solo se trataba de plasmar el escenario que aquella noche viví. A través del uso de la luz, el color, y la composición pretendo resaltar la imagen de la Virgen, y al mismo tiempo, el vínculo íntimo entre el Creyente y la Virgen. En este acto sencillo y humilde he asentado todo el protagonismo de la obra. Un acto que; pasen las generaciones que pasen, corran los tiempos que corran, siempre permanece”.

María Moyano Rubio